Los días se habían convertido en un borrón gris. Maya llevaba semanas sin salir de su apartamento, con las cortinas cerradas y el celular apagado. No había visto a Noah. No había respondido los mensajes de Mara. Ni siquiera había abierto la puerta cuando Nathan fue a buscarla.
Pero esa tarde algo cambió. El silencio se volvió insoportable. Sentada en la cama, con la laptop sobre las piernas, escribió un nombre en el buscador:
Nathan Larson.
El golpe llegó de inmediato. Fotos, noticias ant