34. Entre la vida y la muerte
Sofía Martínez
El mediodía se sentía denso, cargado de una tensión inexplicable cuando el director del hospital me llamó a su oficina. Caminé hasta allí con pasos cautelosos, una sensación de inquietud anidándose en mi pecho. Apenas crucé la puerta, noté la gravedad en su semblante. Me pidió que me sentara, y lo hice, aunque mis manos estaban frías y mi corazón latía con fuerza contenida.
—¿Qué sucede, doctor? —pregunté con voz trémula. — ¿En qué puedo ayudarlo?
El director inhaló profun