Diego Jorge:
Los días transcurrían con una intensidad abrumadora, y el hospital, como ya se había previsto, se convirtió en un campo de batalla donde la lucha contra la pandemia nos exigía hasta el último aliento. Cada jornada traía consigo más pacientes positivos, más complicaciones en terapia intensiva y más médicos y enfermeras cayendo enfermos a pesar de los protocolos estrictos. La sensación de descontrol era un espectro que acechaba constantemente, amenazando con devorarnos si ba