Sofía Martínez:
El destino es un bromista cruel. Justo cuando crees haber cerrado un capítulo, se empeña en pasarte la página de golpe, obligándote a releer lo que habías dejado atrás.
Volver a ver a Rayan, acompañado de aquella mujer, fue como sentir el eco de una herida que creí sanada. No lo dije, no reaccioné de ninguna manera evidente, pero Diego lo notó. Lo vi en la forma en que sus ojos buscaron los míos, en el modo en que su mano se posó sobre la mía con una sutileza protectora. No