19 No lo olvides.
Jade sentía su rostro arder, tenía vergüenza y le parecía ridículo, las manitas la habían bañado a diario y Loan la había follado durante toda la noche y gran parte de la mañana, pero, aun así, esto no era normal, no de donde ella venia.
— Pareces un hermoso melocotón, me tientas a devorarte una vez más. — los ojos de Loan brillaban, mientras su mano se movía con una seguridad única por el cuerpo de su esposa.
— Dios, deja de decir esas cosas. — se quejó al tiempo que temblaba ya que Loan paso