Cuando abrió los ojos en la penumbra de la habitación y lo primero que hizo fue girarse hacia Cassian que seguía arrodillado frente a ella, su mano estaba en su mejilla, sus ojos estaban fijos en su rostro con una intensidad que le robó el aliento pero no se dejó seducir, seguía molesta.
Con una velocidad que no dejó espacio para explicaciones su puño voló directo al hombro de él dándole un golpe seco que supo que no le dolería.
Cassian ni siquiera retrocedió.
Solo alzó una ceja y se frotó el