MINUTOS ANTES:
Alessandro sorprendió al macho que estaba detrás de los árboles escondido.
—Maverik —dijo Alessandro con voz neutra casi aburrida bloqueando su camino—. ¿Te estás escondiendo?
El Alfa lo observó con ojos oscuros que no reflejaban emoción alguna.
Su postura era relajada pero Maverik sabía que era una ilusión. Alessandro era un macho inteligente y fuerte como pocos.
No atacaba por impulso, planeaba cada movimiento como un juego de ajedrez.
Maverik se detuvo con los músculos tensos