Jessica apretó los dientes tras escuchar la respuesta de él que la irritó pero por un momento fingió que no había tocado una fibra sensible en ella.
—¿Tu compañera? —repitió ella de manera suave, casi dulce—. Claro. Tu compañera, la que te rechazó, la que eligió a otro, la que te dejó con las manos vacías mientras llevaba en el vientre a los cachorros de Cassian mientras yo... sigo aquí.
Maverik la miró fijamente.
—No te equivoques —respondió con frialdad—. Nuestro matrimonio nunca existió de ve