Capítulo 25 — La Verdad en sus Labios
El departamento de Elián estaba en silencio. La luz tenue del atardecer se colaba por las cortinas, dibujando líneas doradas sobre las paredes y el piso de madera. Era sábado, y de la misma manera en que lo hacían desde ya casi dos meses, Lyra se instalaba con él durante el fin de semana. Lyra se sentó en el sofá, abrazando sus rodillas, mientras Elián permanecía a unos pasos, apoyado contra la pared. Había algo en su postura que la tranquilizaba y, al mismo tiempo, la hacía sentir vulnerable: su presencia era imponente, pero contenía un calor que parecía destinado únicamente a ella.
Respiró hondo, intentando reunir el valor que necesitaba. Había estado preparando este momento durante días, repitiéndose mentalmente cómo contarle lo que aún no le había contado: la verdad completa detrás de su huida. Porque eso era lo que más temía: que Elián, al conocer el verdadero alcance de su dolor y su vergüenza, simplemente desapareciera de su vida, dejándo