Capítulo 41 — La Verdad Detrás de las Cenizas
Minutos antes en lo más profundo de la torre del Enclave, donde el aire estaba saturado de pergaminos antiguos y fluidos alquímicos, Elián buscaba respuestas. Había sentido una punzada de inquietud desde que Lyra se había retirado a descansar, una vibración extraña en el Sello de Sangre que no lograba descifrar.
Malakai estaba frente a un atril de piedra, traduciendo una serie de glifos que solo los seres más antiguos podían comprender. De repente, el renegado se detuvo y cerró el libro de golpe, un sonido seco que resonó en la estancia como un disparo.
—Elián —dijo Malakai, su voz cargada de una gravedad inusual—. He encontrado el registro de la "purga" que el Consejo realizó hace tres siglos. Lo que creías saber sobre la muerte de tu primera compañera es una mentira cuidadosamente tejida por Vladmir.
Elián se tensó, sus ojos volviéndose dos pozos de oscuridad.
—Ella murió en una emboscada de cazadores. Fue un accidente de la guerra.