Capítulo 34 — El Cazador en la sombra
Daren llegó a la ciudad de madrugada, justo cuando el sol comenzaba a teñir de gris las altas torres de cristal. No había usado caminos convencionales; la forma de lobo alfa era demasiado notoria. Había viajado a pie, transformándose solo para cruzar grandes extensiones boscosas, y luego utilizando un automóvil para cubrir los últimos kilómetros.
Se deshizo del vehículo en un sitio abandonado en la periferia, donde la esencia de la civilización se mezclaba con el hedor de la decadencia. Se transformó en su forma humana, pero llevaba consigo la ferocidad animal. Sus ojos, ardían con un matiz oscuro, casi siniestro. El hedor del concreto y el metal no lograron ocultar el tenue, pero inconfundible, rastro de Lyra.
El rastro era agridulce. Era ella, pero llevaba consigo la mezcla de la esencia que Morwen había descrito.
Daren no estaba buscando un encuentro inmediato. Necesitaba inteligencia. Necesitaba saber qué tan fuerte era su rival. Así q