—Te gusta este lugar, ¿verdad? — Allegra le hablaba a su hija que venía entretenida admirando las calles de Berlín
—Si, es muy bonito — decía muy admirando todo lo que veía
Doblaron la esquina y se toparon con una pareja la señora era rubia y el hombre tenía el cabello de un curioso color rojizo grisáceo
—¿Allegra? — dijo la pareja al unísono sorprendidos eran los señores Frida y Benedict Zimmermann
—Allegra…. ¡oh Allegra! — la señora Frida se lanzó a los brazos de una pelirroja sorprendida