—Esto es ridículo— gruñó el pelinegro mientras se brochaba los botones de su camisa
—No vamos a pasar por esto de nuevo, Noah— le respondió su esposa con evidente tono de fastidio sin dejar de mirarse en el espejo mientras se maquillaba
—No puedo creer que te tomes esto tan a la ligera— gruñó mientras se abrochaba el nudo de la corbata…
—Es una boda— respondió ella cruzando los brazos sobre su pecho despegando la vista del espejo para mirarlo a los ojos
—Es una completa estupidez— gruñó mie