Hecha una furia siguió su camino, pocos minutos más tarde llegó hasta su destino y despertó a la guardia en turno, la cual estaba medio dormida, Johanna dio un sonoro golpe en el escritorio sobresaltando a la mujer
—Trabajas muy duro por lo que veo, Drisella— gruñó Johanna
—¡Cállate! — respondió la mujer— ¿qué quieres?
— ¿Recuerdas mi llamada a la que tenía derecho cuando llegué aquí?... pues quiero hacerla ahora…
—6 meses tarde, Johanna
—Me importa un bledo— respondió con un gruñido— quie