El timbre sonó inesperadamente y Allegra fue a abrir y se encontró con Noah
—¿Qué haces aquí? — dijo bastante extrañada
—¿Puedo pasar? — dijo educadamente
—Adelante— lo dejó pasar
Cuando Noah entró se encontró con una alegre Mirai que veía atenta la televisión mientras comía su desayuno
—Hola, señor Noah— dijo la niña cuando vio al pelinegro
—Hola, princesa, ¿Cómo estás? — dijo acercándose con una sonrisa
—Bien, gracias, ¿y usted? — decía educadamente
—Pues muy feliz, ahora que veo que te encue