Mientras transcurría los días, Mateo seguía sintiendo que era observado incluso podía oír sus pensamientos, pero no lograba encontrar a la persona, esta no poseía un aroma fácil de percibir.
Diego se sentía preocupado ya que Mateo gruñía en todo momento, cada vez que les tocaba salir a la calle.
Pensaba que era por posesivo, pero no lograba entender ya que no se les acercaba ninguna persona.
A pesar de insistir Mateo no decía lo que sucedía o qué lo molestaba, solo miraba por todos lados com