Es el segundo día sin tener noticias de Mateo, Diego estaba por entrar en la locura, seguía buscando por todos lados con la esperanza de encontrarlo.
Aunque intentaba llamarlo en sus pensamientos, no podía sentirlo, su Alfa aullaba de dolor desesperado por no sentir a sus seres.
Estar dentro del departamento solo hacía que lo extrañara aún más, su aroma aún seguía en la habitación, lloraba con solo ingresar a ese lugar.
Lamentaba enormemente no haberlo abrazado más tiempo, besarlo y acariciarlo