Al día siguiente, Selene entró a la escuela con la mochila al hombro. Se había quedado impactada al ver que el símbolo de la luna ya no quería permanecer oculto. Para su sorpresa, se había despertado esa mañana dándose cuenta de que ya no era invisible durante el día.
Quizás fuera casi imperceptible ya que no brillaba, pero estaba ahí, y cualquiera podría verlo si se le quedaba mirando por demasiado tiempo.
Mientras avanzaba por los pasillos abarrotados, no lograba quitarse de encima una sensac