96. Una esperanza
Pov Narrador
Las sombras no tenían a dónde correr; ya no había forma de escapar. La luna sobre ellos anunciaba su fin, y el señor de las sombras, más que nadie, lo sabía.
Dio otro y otro paso desesperado, dando órdenes de atacar, pero poco podía hacer su ejército delante de una protección impenetrable que solo los convertía en cenizas.
Leina se alzó sobre los cielos, su halo de luz dando vueltas alrededor de ella, tan brillante, tan hermoso y tan letal como ella misma.
La luna roja sobre el