Pov Leina
Bell se retiró dejándome sola; podía escuchar el alboroto afuera, hombres corriendo de un lado a otro.
Los Alfas gritaban órdenes mientras el tiempo pasaba.
Toqué cada mueble, cada objeto, y solo me detuve en su armario para abrirlo. Pasé mis dedos por su ropa y tomé una para olerla y tratar de grabar su aroma.
Algo en mi interior me decía que no iba a regresar, que no podría disfrutar de su olor por mucho, mucho tiempo.
Me abracé a ella con fuerza, grabando lo mejor que podí