Pov Bastian
Estuve sentado día y noche fuera de mi habitación. La sacerdotisa solo entraba a ver a Leina y luego salía sin decirme nada.
Alcé mi vista para ver el cielo oscuro. Era como si el sol nos hubiese abandonado.
Jamás en toda mi vida había visto o presenciado algo como esto. Tampoco en nuestras historias, ningún libro que hable sobre las lobas bendecidas menciona esto.
Lo que me hace mirar en dirección a la puerta de mi habitación. Leina es por mucho, diferente y especial; no par