Pov Leina
Sara solo se quedó sentada en el mueble duro de madera, mientras que mi tío tenía una taza de té que, de vez en cuando, subía a su boca.
Yo daba vueltas sin saber qué responder. Ava no me quiere dar más detalles de nada y eso me está llenando de ansiedad.
—Leina, no la fuerces si no quiere hablar.
—Tiene que hablar. Cómo es posible que se esconda eso sin decirme nada cuando ella sabe perfectamente que… ¡ay no, no, no, no lo quiero!
La risita de Sara me hace desesperar más; siento