Pov Leina
Me levanté tratando de limpiarme toda la tierra que se había pegado. No era nada cómodo tener la tierra metida hasta donde no brilla el sol.
Mis manos raspadas ya comenzaban a sanar y la hinchazón de la cara bajaba.
Miré a mi alrededor para tratar de buscar con qué cubrir mi desnudez, pero, como es obvio, no hay nada.
Estamos a mitad de un jodid0 bosque, ¿acaso pretendo que me caiga un bonito y lujoso vestido de las ramas?
«¿Cómo es que estamos aquí, Ava? ¿Cuánto tiempo pasó?