Pov Ava
El cielo sobre mí arde; cuerpos y cuerpos caen prendidos en llamas. Los gritos y lamentos de dolor se meten en mis oídos, calando profundo en mis huesos.
Siento algo líquido tocar mis pies. Miro hacia abajo y me doy cuenta de que no soy yo en realidad, sino Leina.
La sangre me llega a los tobillos, fluye como un río, pero no viene sola.
Lo que antes era verde, ahora es un extenso campo cubierto de sangre y cuerpos. Entonces, me vi. Parada en medio de todo.
Solo estaba allí, si