Pov Bastian
Dos días, dos malditos días, y la incomodidad no se me quita. Golpeo el escritorio con frustración, mirando al soldado atrapado entre el pantalón.
Por más veces que me he masturbado por su culpa, no siento la liberación que necesito.
Esa mujer es simplemente una condenada manipuladora.
«Una sexy manipuladora. Yo no me quejo; que nos utilice como su juguete sexual si ella quiere, yo con gusto me dejo».
«No la defiendas, Thorin. Desde aquella mañana ya no me dejó tocarla y ahora