Pov Leina
Su mirada de confundido me estaba haciendo dudar y la verdad ya no sé qué pensar, pero lo hecho, hecho está.
—Ava estaba tan aterrada de ti que ocultó a nuestro cachorro a pesar de la debilidad. No tienes idea de cuántas veces tuve que correr para protegerlo, no tienes idea de cuánta hambre pasé solo para darle de comer a él.
Se acercó a mí cayendo de rodillas, abrazó mis piernas, reposando su cabeza en mi estómago.
—Perdóname… perdóname. Te juro que hay cosas que yo no sabía,