No pasó más de un mes cuando atraparon a Odelia. La encontraron en una pequeña ciudad cerca de Londres, intentando pasar desapercibida bajo un nombre falso. Pero su rostro ya había sido publicado en todas partes. Los noticieros, las redes sociales, los periódicos: todos hablaban de la mujer que había participado en el secuestro y el encierro de Celeste Lancaster. La policía la arrestó sin resistencia, con la mirada perdida, como si ya supiera que no había escapatoria posible.
El juicio fue ráp