Punto de Vista de Arwen
No recordaba cómo había logrado seguir sonriendo.
Ni cómo conseguí servir té con las manos que no me temblaban.
Ni cómo fui capaz de mantener una conversación normal con la amable vecina y su hijo durante el resto de la tarde.
Todo era una niebla.
Una mentira.
Una actuación sostenida con alambre y orgullo y el miedo terrible a derrumbarme delante de extraños.
Porque desde el momento en que vi aquella noticia en la pantalla, algo dentro de mí se había roto.
Y seguía romp