Capítulo 44: ...la tormenta.
Ignazio miró de reojo a Luciana. Ella rebotaba una de sus piernas y tenía el labio inferior atrapado entre sus dientes.
Aún estaban a tiempo para echarse para atrás, pero sabía que ella no iba a hacerlo, incluso cuando era obvio que estaba nerviosa.
—¿Qué te parece si salimos en una cita este fin de semana? —preguntó tratando de distraerla.
—¿Una cita?
—Sí, ya sabes, es cuando dos personas van a un lugar juntos y…
—Sé lo que es una cita.
—Me estaba asegurando. ¿Así que…
—No lo sé, tendría