36. San Narciso.
Ana fue a casa en un auto de ciusta que Emanuel le había enviado y recogió sus cosas, si todo salía bien volverían a la ciudad en unas veinticuatro horas y esperó que ni siquiera Eduardo se enterara que había salido del país, no le convenía que le llamara la atención si no encontraban nada. Pero si ella llegaba con la noticia del año estaba segura no la reñiría por no hacerle caso.
—¿Todo estará bien? —le dijo su hermana y Ana le pidió su celular, después de que lo apagó la miró a la cara.
—Tal