35. Una aventura por venir.
La recepcionista de la multinacional de alimentos hizo una llamada y Ana permaneció atenta con las manos sobre el mostrador.
—Tiene suerte, la señora Elisa se encuentra en la empresa hoy, dijo que la espera en la oficina de su esposo —Ana volteó a mirar hacía los ascensores que estaban unos metros más allá y ladeó la cabeza.
—No sé cómo llegar.
—Yo te llevo —le comentó alguien detrás y Ana se giró para encontrarse con un hombre alto, de cabello rubio y de intensos ojos verdes.
—Hola —le dijo in