Maeve
Desperté de repente, con la sensación desconcertante de que algo, o alguien, faltaba a mi lado en la cama.
Mi mano se deslizó sobre las sábanas frías, buscando en vano el calor de esa otra persona. Abriendo los ojos, me encontré sola en la habitación, el recuerdo de la noche volviendo a mi mente.
—Idiota, —me murmuré a mí misma, reprendiéndome por la esperanza fugaz de que podría haber sido una pesadilla.
Me levanté con movimientos lentos, impregnados del cansancio de mi alma. Miré la hor