Maeve
La luz que filtraba a través de las cortinas parecía demasiado brillante.
Parpadeé varias veces, luchando contra la desmedida sensación de agudeza que dominaba cada uno de mis sentidos.
Los sonidos del mundo exterior, antes apenas susurros lejanos, ahora retumbaban con una claridad inquietante en mi cabeza.
Me arrastré fuera de la cama, mis movimientos torpes y desconocidos, como si mi propio cuerpo fuera una entidad extraña.
Con manos que no parecían mías, me aferré a las paredes y muebl