Mis ojos se abrieron de par en par y la luz inundó mi visión. Aún podía oír a esos molestos Alfas de fondo, debatiendo si merecía o no vivir, si era o no una amenaza. Todos los fragmentos persistentes de mi sueño se desmoronaron cuando Liam levantó la mirada desde entre mis piernas. Estaba arrodillado allí, su cabello desaliñado, sus labios brillantes por mis fluidos. Mi mirada bajó aún más, y una exclamación involuntaria escapó de mi garganta al verlo sin camisa, su miembro acariciado por una