El refugio en las montañas, un búnker que Roux había mantenido en secreto incluso para Nathan, olía a pino y a la quietud que precede a las tormentas definitivas. En la estancia principal, el fuego de la chimenea proyectaba sombras alargadas sobre las paredes. Larissa estaba sentada frente a su hermano, Camilo. Él era el único que compartía su misma esencia, un Alfa que, a diferencia de Nathan, no buscaba poseerla, sino proteger la fragilidad de su mente fracturada.
Camilo tomó las manos de su