POV Amara
La claridad atravesaba la cortina pesada cuando abrí los ojos. La noche había sido larga, llena de pensamientos que giraban como una tormenta dentro de mi cabeza.
Él no volvió.
Sabía que no debía sentir nada. Él está casado. Tiene obligaciones, una esposa que exhibir y una vida que ya no me pertenece. Aun así, el vacío del cuarto, la frialdad del colchón a mi lado, me golpeó como una bofetada.
Me giré de lado, subiendo la sábana hasta el cuello, como si pudiera esconderme de mí misma.