Nadina
Hace unas dos horas se durmió Eros. Alex vino hace media hora para volver a tomarle muestra de sangre. ¡¿Qué más le iban a sacar a mi pequeña?! Eran las siete de la mañana. Desde el nacimiento de nuestras hijas no había descansado. Siempre decía: «Yo trabajo, tú obra el milagro». Y yo no quiero perder la fe.
En este momento me aferro a la esperanza, aunque costaba mucho. En verdad costaba. ¡Dios! Mi pequeña solo tiene cinco meses, me duelen ver sus manitas con morabitos por las canalizac