Eros
Comprendía la culpa de mi mujer. Pero ahora solo debía trabajar; mientras mis plaquetas no sigan bajando, no tenía problema. La observé dormir, hace unos minutos, y por fin cerró los ojos. No le he dicho a mamá, aunque ella ya lo intuye, es imposible engañarla. Aun así, si no pregunta, no diré nada. No por ahora.
Angélica se fue hace unos días con Maco y Santos, vino por tres días. Pero tenía responsabilidades con la universidad. Aunque había algo en ella que me tenía pensando, espero no s