Eros
Limpié sus fosas nasales, la pediatra estaba a mi lado. Al poner a mi pequeña de lado, dio signos de vida; una parte de mí regresó al cuerpo.
—Yo continúo, doctor. —Era una mujer veterana, le di un beso a mi pequeña, se la entregué.
Los signos vitales de Nadina cambiaron; mientras Ivette era retirada del quirófano, todo se convirtió en cámara lenta. Lo que temía, pasaba. Mi mujer comenzó a sufrir de un paro cardiorrespiratorio. Tanta inteligencia no sirve en ese momento cuando sufres un sh