Julián
Volvió a llorar, esta vez aferrada a mi pecho, Dios estaba haciendo un esfuerzo muy grande para no soltar una lágrima.
—Sin hacer el menor movimiento sentí que me había orinado. Llamé a mi madre y al decirle ella se puso sería, papá me ayudó a levantar y al hacerlo una gran descarga de líquido humedeció mis piernas, sabía lo grave de eso. —Se limpió la nariz—. Papá me cargó y mi madre buscó los papeles de la clínica.
—Adara…
—Al llegar con el doctor me dijo que ya no había nada por hace