Eros
Tres semanas, hace tres, desde que se fue Nadina y, a pesar de que el tiempo pasaba entre la inauguración de la clínica y mis otros compromisos no era lo mismo, la llamaba de manera constante y seguía siendo dulce conmigo, pero sentía que ya no era lo mismo. Ahora existe un, pero, que no me gusta. En cinco días era la inauguración y mi vuelo a Estados Unidos lo tenía para el día siguiente.
Estaba afuera del lugar donde tenía recluido a Ernesto, junto a los chicos, espero a que llegaran qu