El Pent-house de Jared seguía envuelto en una atmósfera de lujo silencioso cuando todos tomaron asiento nuevamente. La mesa de mármol, el ventanal que dejaba caer la luz dorada del atardecer y el aire casi estático acentuaban la tensión que empezaba a acumularse. Amanda permanecía en silencio, un poco retraída, observando a sus padres y a Jared con la sensación de que aquel encuentro marcaba un antes y un después en su vida.
Carlos Portal se acomodó en el sillón, cruzó los brazos y estudió a Jared con ojos severos. Desde que habían llegado, había intentado mantenerse diplomático. Pero cuando vio a Jared apoyar los codos sobre la mesa con una tranquilidad calculada y escuchó las palabras salir de su boca con un tono firme, todo su cuerpo se endureció.
—Ha llegado el momento —dijo Jared, sin rodeos de hablar de las cláusulas del contrato.
Lucía Portal dejó la copa en la mesa. Amanda sintió un suave tirón en el estómago. Carlos frunció el ceño, como si aquellas palabras hubieran cruzado