El amanecer llegó lentamente sobre la selva.
La luz dorada comenzó a filtrarse entre las copas de los árboles, atravesando la niebla que todavía descansaba sobre la vegetación como un velo silencioso. Las hojas húmedas brillaban cubiertas por diminutas gotas de agua que reflejaban los primeros rayos del sol. El aire conservaba la frescura de la madrugada y el canto de las aves reemplazaba poco a poco el dominio que la noche había ejercido durante horas. Desde el interior de la choza, Amanda abr