Ciara
Reprimí un sollozo cuando bajaba las escaleras, mi cuerpo entero dolía por toda la actividad física de ayer por la tarde. Aksel me alcanzó y sonrió al notar que seguía sin caminar del todo bien.
—¿Quieres que te cargue? —asentí de inmediato de otro modo tardaría mucho en bajarlas, no estaba exagerando al decir que mis piernas se sentían como gelatina, esta mañana al despertar lo habíamos repetido de nuevo y seguramente lo volveríamos a hacer el resto del día. No iba a recuperarme pronto