Observó su silueta desnuda frente al espejo y sonrió, complacida con lo que veía ahora en ella, ya no había ningún atisbo del asco que un día sintió por ella misma. Él se había encargado de recordarle su valor, de sentirse una mujer bella y que cualquier hombre desearía tener a su lado.
Soltó la coleta que sujetaba su cabello y lo revolvió para darle un toque más sexi, buscó entre las bolsas la prenda que más se le adecuara a su cuerpo, era demasiada lencería la que le había comprado y que se