Ciara
Al llegar al centro comercial se apresuró a bajarse primero para abrir la puerta y extender su mano para que la tomara, sonreí y me sostuve de ella para bajar. Una sensación indescriptible me embargó, sintiendo la libertad de poder presumir de él sin que se avergonzara de mi, sujetó mi cintura mientras caminaba a mi lado y comentaba sobre los lugares a los que iríamos.
—Este es un buen lugar para comenzar —dijo señalando una tienda exclusiva de zapatos.
—No es necesario, Aksel.
Frunció