Ethan estaba nervioso. En la última cena familiar había olvidado llevar a Helen, y su madre le había dado un verdadero sermón. Pero ahora las cosas eran diferentes entre ellos, y Ethan estaba decidido a hacerlo todo bien esta vez.
—¿Crees que todo va a salir bien en esta cena? —preguntó con cierta vacilación, aún detenido en la puerta de entrada.
Helen sonrió, tomó la mano de su esposo como si le transmitiera seguridad y respondió:
—Sí.
Ethan desvió la mirada hacia ella.
—¿Cómo puedes estar tan