La tormenta que se anunciaba no estaba hecha solo de nubes y viento. El cielo, denso, cargaba tonos metálicos que parecían reflejar exactamente lo que se extendía silenciosamente dentro de la torre de Carter Enterprises: el presentimiento de que el enemigo había cruzado los límites.
Helen y Ethan llegaron temprano, como de costumbre. El ascensor subió con suavidad, como si aún no supiera lo que estaba a punto de suceder. Dentro, intercambiaron sonrisas, roces de dedos, miradas cómplices. Pero d