El aroma del ajo dorándose en la mantequilla invadía la casa. El tintinear de las ollas, las risas que venían desde la cocina y las conversaciones que cruzaban todos los espacios anunciaban que la noche prometía ser inolvidable. Helen estaba en la encimera, removiendo una olla de salsa blanca, mientras Ethan, con un delantal que decía “Chef, padre, esposo y todoterreno”, cortaba verduras con la concentración de alguien que estaba en la final de MasterChef.
—Te estás tomando muy en serio ese cor