El día amaneció con un sol tímido, escondido entre nubes blanquecinas, como si el cielo intentara proteger a Helen de algo que ni siquiera él sabía nombrar. Pero para ella, aquella mañana tenía sabor a comenzar, a esperanza. Helen despertó con el sonido del celular vibrando sobre la mesita de noche. Era la notificación de la consulta programada con anticipación. Exámenes de rutina, ecografía y control del bebé. Aunque sabía que todo marchaba bien, el corazón siempre se le aceleraba un poco al p